De tapas por La Línea

Jose E. Domínguez

Entre muchos de los atractivos de La Línea de la Concepción; sus kilómetros de playa y su generoso clima, su historia, su arte y su cultura, su buen ambiente y el acogimiento de su gente, también destaca sobremanera su rica gastronomía.

Concretamente, La Línea es referencia del buen tapeo. Esta ciudad cuenta con alrededor de doscientos establecimientos gastronómicos: bodegas, tabernas, bares de tapeo, bares de pescaito, elegantes restaurantes, cafeterías, heladerías etc., capaces de satisfacer todo tipo de paladares. Desde el tradicional tapeo informal hasta una mesa preparada con la mayor delicadeza.

Para muchos linenses y vecinos de la comarca un plan fijo y seguro, que nunca decepciona, es salir de tapas por las calles de La Línea. De día o de noche, de lunes a domingo, los bares de tapas y terrazas son un sitio recurrente en los que reunirse bajo cualquier excusa.

Especialmente, son las noches de fin de semana cuando estos establecimientos se encuentran a rebosar, requiriendo que los clientes se apunten en lista y debiendo esperar un tiempo prudente para degustar de las tapas más típicas. La espera merece la pena, lo merece y mucho. Si no que se lo digan a las familias y grupos de amigos que, a las puertas de los bares, aguardan una mesa libre; mientras tanto, entre el bullicio de la calle, aprovechan para tomar un refresco, una caña bien fría y un buen vino que vaya abriendo el estómago. Una estampa muy corriente los fines de semana en las calles más céntricas de La Línea.

Los restaurantes y bares de tapas no sólo se concentran en el centro, sino que también se extienden a lo largo y ancho de la ciudad. Los platos son abundantes, bastante colmados, por lo que con tres o cuatro tapas más refrescos, con un precio medio de diez euros, uno puede volver a casa con el estómago más que lleno.

Tapas hay de todo tipo, de toda clase, gustos y colores…hasta aburrir. Desde el montadito natural a aquellos con más añadidos: con pata, con jamón, con pimiento, con queso, con salsa alioli, con gaucha, con mojo picón, con pimienta, con roquefort. Desde las patatas fritas más simples a aquellas más cargadas, con revuelto de huevos fritos y jamón serrano, en grandes cantidades para compartir. Desde aquellos embutidos más tradicionales: jamón serrano, queso y pata a aquellas tapas más elaboradas: empanadas picantes, musaka griega, salpicón de marisco, quesito empanado, San Jacobo casero, flamenquín, croquetas, queso de cabra con mermelada de tomate o cebolla caramelizada, berenjenas fritas, champiñiones y patatas rellena, tosta de jamón y salmorejo y una larga lista.

Como no, las más típicas, las que nunca pueden faltar: ensaladilla rusa, pulpo asado, a la gallega, a la americana, papas aliñadas, carne en salsa y, como buena ciudad costera, cualquier tipo de pescaito frito.

En varias ocasiones, con el objetivo de potenciar esta gastronomía tan particular, establecimientos y asociaciones han organizado distintas rutas de la tapa. Sin embargo, el tapeo de La Línea, referencia más allá de la comarca, incluso de la provincia, no necesita promoción, no necesita publicidad, no necesita carta de presentación, sino que de por sí su éxito ya está asegurado. Así que acércate por estos bares, disfruta de un buen rato, saborea y compruébalo tú mismo.

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